miércoles, 24 de julio de 2013

Ficción perrona II

El cuadro es de Luis Safa. Soy su fan.


No les mentiré, me quedé picada con la Ficción perrona del otro día ¿o me volví adicta al olor a plumón?  Tuve que ir pegando las hojas en la pared para decidir el orden. El caso es que ya salió el segundo capítulo. Si no leyeron el primero pueden leerlo aquí. Estábamos en que la mujercita esta se volvió loca...



La paz ya no existía. Aparecía cerrada, arrogante, sin ilusión. Vivía en el mar, era otra ahora.


Allí, la pequeña, expuesta al fuego de un soldado, lo rechaza un segundo. En su interior el fuego era tan intenso que se ensañó y, arrojados sobre los escollos, se perdieron al fin con una maravillosa energía.


Cogió bien, y se reconocía libre. Sin embargo, fertilizarla era una labor difícil: hostil, se rebelaba con una trágica advertencia: nunca sería la pequeña del pasado.


Lo abandona finalmente para impedir encuentros dramáticos. Una vez más salió para coger donde fuera. No le ofrecía ninguna esperanza entre ellos pero quedó entre sus manos, que lo incendiaron. Sufrió sobre ella con el palo roto.


Aguantó sola el peso y salió exhausta. De nuevo su alma, apasionada, interminable, dejó de inquietarse. Se contentaría con la feliz indiferencia.


Podía ser funesta ella sola frente a los hombres, y había alcanzado su desquite incluso casi entera.


Continuará... (maldita sea, debería de ponerme a trabajar).

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